Una cama como la escena de un teatro que, gracias al doble perfil del cabecero, crea un juego de luces y sombras capaz de aportar una profundidad que en realidad no existe.
El doble cabecero, enriquecido por un amplio borde que lo rodea, genera una especie de canal que permite colocar el teléfono, un libro, el reloj y todo aquello que nos gusta tener cerca.
En este espacio también es posible integrar una iluminación LED que, al igual que una iluminación teatral, enfatiza el volumen de la cama y su apoyo a la pared, añadiendo un toque de magia y de sorpresa.
design: Giulio Iacchetti